25.7.07

EL GOL DE MI VIDA



EL GOL DE MI VIDA ha sido citado en el día de hoy por el diario deportivo argentino "Olé". Entre otras cosas se realiza una descripción de las características y el estilo del blog, el cual se menciona como una idea novedosa e interesante.
Sinceramente me sorprendió un poco la aparición del blog en Olé ya que fue creado recién en el día de ayer y cuenta con solamente dos entradas, pero sin embargo es gratificanete y quiero darles las gracias por la publicación, aunque se podría haber hecho mas alusión a la dirección de la página, o a los datos de su creador.

En el siguiente link se puede apreciar la mencionada nota:

http://www.ole.com.ar/notas/2007/07/25/um/01464617.html

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Con respecto a las agresiones que hablan de "robo de ideas", voy a responder lo siguiente:
La idea surgió al ver un post de EnUnaBaldosa, pero que yo sepa no existe ninguna página que haya profundizado y recopilado información de la manera que he hecho para informar y entretener a la gente interesada con estos casos de futbolistas que lograron la fama con un gol y luego pasaron desapercibidos el resto de su carrera. Por ello es que no creo necesario dichas acusaciones ya que la idea de desmenuzar el tema no la vi antes en ningún sitio/medio.

Sin más que decir, me retiro.

EDIT: Por el momento no se permitirán comentarios en las entradas.

Claudio Edgar Benetti





Era de esperar que no tardara en llegar la aparición de este "futbolista" nacido en Córdoba y que llego a las inferiores del Club Atlético Boca Juniors con 14 años y una melena digna del colectivero más grasa del conurbano bonaerense.
Clásico volante central con aproximación al arco rival, hizo todos los méritos necesarios para llegar a la Primera, en una época donde no se le daba demasiada importancia a los juveniles. Así fue como debutó el 18 de julio de 1992 ante Gimnasia y Esgrima La Plata.
Durante la semana previa al último partido del campeonato (que vería a Boca con la posibilidad de coronarse con lograr tan solo un empate ante San Martín de Tucumán en la Bombonera) se lesionaría José Luis Villarreal, y de esa manera se abrieron las puertas de la fama para su reemplazante: Claudio Benetti.
El 20 diciembre de ese año, el susodicho jugó de titular en el cuestionado partido ante los tucumanos en el que Boca debía sumar ese punto que lo depositara en lo más alto de la tabla final, y en cuestión de minutos se transformó en el héroe menos pensado.
Con el 1 a 0 en contra, el pibe realizo una proeza inimaginable. "Nunca olvido ese momento. Giunta peleó una pelota en el medio y me la tocó. Pude eliminar a Chazarreta y Onaindia, y rematé con alma y vida. No sé si fue un gran gol, pero sirvió para darle alegría al pueblo de Boca".
La igualdad en un tanto selló el campeonato para el conjunto de la Rivera después de once frustrantes temporadas en las que sufrió todo tipo de problemas tanto futbolísticos como económicos e institucionales. Benetti había hecho historia, pero casi que ni se enteró. "Lastima que no pude disfrutar tanto. Porque un pelotazo de Oscar Acosta me golpeó la cabeza y me dejó muy mareado. Lo único que recuerdo es que al final del partido me alzaban y me movían, pero yo no sabía por qué. Me desperté en un hospital y mis familiares me felicitaron por la vuelta olímpica".
Luego del partido, y a raíz de ese gol, desfiló por una cantidad inmensa de programas mediáticos y se cansó de firmar autógrafos. Pero el destino le depararía otra suerte a su carrera futbolística.
Al año siguiente fue cedido a Belgrano de Córdoba donde marco 2 goles en 15 partidos. Lo llamativo es que uno de esos dos tantos se lo marcó a Boca en el Chateau Carreras y lo gritó como si fuera aquel de esa noche de visperas veraniegas en La Boca. "Me gritaban desgraciado, muerto de hambre o negro. No me perdonaron que festeja el gol celeste, en el Chateau, Quería que me tragara la tierra, porque nunca me insultaron tanto", dijo.
Regresó a Boca en 1994 y no le fue demasiado bien. Solamente jugó 9 encuentros . Esto derivó en su inmediata desaparición...
Pero volvió nuevamente en la etapa de Carlos Salvador Bilardo y lo primero que se le ocurrió hacer fue agarrarse a trompadas con el siempre amigable Nelson Vivas. Después derivó en el Nacional B defendiendo los colores de Nueva Chicago, donde disputó 15 partidos y marco 3 goles.
A partir de allí su carrara futbolística ( ? ) se puede resumir en unas pocas lineas: Se acercó a una multitudinaria convocatoria que realizó Huracán en 1998 para jugadores libres. Se acercaron alrededor de 100 futbolistas, pero Benetti fue el único que se quedó mirando la práctica. "Necesito club, pero de ninguna manera me voy a someter a una prueba de este tipo. Le voy a pedir a la dupla que me someta a una evaluación pero con los profesionales de Huracán".
Después anduvo por Temuco de Chile, Melgar de Perú, Dallas Burn de Estados Unidos y en 2001 recaló en Huracán de San Rafael de Mendoza, equipo que descendió al Torneo Argentino B.
Luego apareció vinculado a Estudiantes de Rio Cuarto, pero no se sabe concretamente si fue su último equipo o solamente se dedicó a limpiar los baños o alguna otra tarea doméstica dentro de la cocina del club.

24.7.07

Ruben Norberto Bruno



Jueves 14 de agosto de 1975: 22 horas y 31 minutos... "Veo que Héctor Bargas me cruza una pelota desde 30 metros. Yo venía rápido y con el rocío de la noche trastabillo, pero el cuatro de Argentinos, Ricardo Próstamo, piensa que me caigo y se confía: para mala suerte de él, me tira un sombrearo y la pelota me pega en la cabeza y sale hacia adelante. Así quedo mano a mano con el arquero Díaz. En esos diez segundos se me cruzaron muchísimas cosas por la cabeza, ver al arquero, esperar que cambiara de paso y tocar la pelota por abajo del cuerpo hacia el segundo palo. Recordarlo me emociona", dice.

Rubén Bruno marco el gol que le dio el Metropolitano de 1975 a River Plate luego de 18 años de sequía. Esa tarde jugaron los pibes de la Tercera debido a que los profesionales estaban de huelga por una lucha por mejorar el Estatuto del Futbolista.

-¿Fue una jugada preparada?

-Sí. En el entretiempo hablé con Héctor Bargas, que era compañero mio en la Tercera, y le pedí que por favor me cruzara la pelota en diagonal, porque normalmente esa jugada nos daba resultados en nuestra categoría.

-¿Qué imágenes tenés?

-Fue apoteótico ver a tanta gente llorar, ¡comerse el pasto! En el gol estaba como loco y tuve una crisis de nervios: había una tensión muy fuerte y tras el festejo sentí un shock. Tuve que salir...

-¿Por el shock?

-Sí. Me agarró una crisis, me tiraron un poco de alcohol y agua en la cabeza, y entré otra vez.

-¿Causó malestar que los pibes jugaran ese partido?

-Sí. Por muchísimo tiempo tuvímos el mote de carneros. Fue mortal, pero jugamos porque quisimos. Votamos el día del partido y de los 20 concentrados, sólo Rubén Cabrera dijo que no.

-¿Cómo fue el reencuentro con Alonso, Jota Jota...?

-Difícil. Muy difícil. En el trato te dabas cuenta de que las cosas habían cambiado, y mucho.

-¿Qué fue de tu vida?

-Hay gente que está marcada por ser un ídolo y otros que están en el medio. Yo estaba para ubicarme en el medio, pero pasaron muchas cosas raras. Esos pibes merecíamos mejor suerte.